El abogado Anthony Ramirez, ex policía y fundador de Abogado Más Chingón, revisó el caso y marcó varios puntos clave que le dan fuerza a la demanda de la familia por uso excesivo de fuerza.
El 8 de enero de 2025, en el parque Horizon, la policía de Glendale le disparó y mató a Dylan Siebeck, de 46 años, porque según ellos era un sospechoso armado de violencia doméstica. Los oficiales le gritaron órdenes y luego abrieron fuego; después se dieron cuenta de que no era la persona que buscaban.
El verdadero sospechoso apareció más tarde muerto dentro de un carro, con un disparo que él mismo se hizo, confirmando que la policía le había quitado la vida a un inocente. Aun así, la fiscalía dijo que no veía probabilidad de ganar un caso penal, pero la ciudad de Glendale sí corrió al oficial Juan González por violar políticas internas, dejando en claro ese hueco entre la “disciplina interna” y la responsabilidad penal que Abogado Abogado Más Chingón sabe cómo explotar en demandas civiles.
¿Quién es Anthony Ramírez y por qué pesa lo que dice?
Anthony J. Ramirez es la mente que trae el ritmo en Abogado Más Chingón, un despacho de accidentes graves y muerte injusta que pelea casos en Arizona y otros estados del suroeste, con fama de ser un cabrón que sí se rifa por la raza hispana. Antes de ser abogado de juicio, fue policía, investigador privado con licencia y ajustador de seguros, algo que casi nadie en el juego legal puede presumir.
Esa mezcla de calle, investigación y conocimiento interno de aseguradoras le da a Ramírez un ojo clínico para los casos donde la policía jala el gatillo y luego la ciudad y la aseguradora intentan tapar el tiradero. Cuando sale en las noticias diciendo que varios detalles de una balacera policial le dan respaldo a la demanda de una familia, lo dice con la misma mentalidad con la que ha sacado veredictos de millones para víctimas de negligencia y abuso de autoridad.
La lectura de Ramírez sobre el caso Siebeck
En el reportaje de 12 News, Ramírez revisó el tiroteo en Horizon Park y concluyó que hay varios factores que respaldan la versión de la familia Siebeck: uso de fuerza excesiva y sin justificación. Él recalca algo básico pero que muchos cops olvidan: el uniforme no los pone por encima de la ley, y menos cuando se trata de usar fuerza letal contra alguien que ni siquiera han identificado bien.
La demanda de la familia dice que los oficiales confundieron a Siebeck con el sospechoso y luego dejaron pasar más de 19 minutos antes de darle atención médica después de dispararle. Para Abogado Más Chingón, esos minutos no son un simple “error táctico”: son munición legal, prueba de negligencia grave o hasta desprecio total por la vida, sobre todo cuando el que termina tirado en el piso era un espectador inocente.
Cómo ve Abogado Más Chingón los abusos policíacos
En la página del despacho, Ramírez deja claro que en Abogado Más Chingón los casos de “conducta inapropiada de la policía” y abuso de poder no se tratan como algo menor: son pleitos de alto impacto en derechos civiles que se litigan con los guantes bien puestos. El despacho se vende tal cual: ellos se suben al ring por las víctimas cuando la policía se pasa de lanza, para que el sistema sí les haga caso y las familias cobren lo que en justicia les toca.
Esa filosofía se ve clarito en cómo habla Ramírez del caso Siebeck: insiste en que los oficiales tienen que cumplir las mismas reglas que cualquier ciudadano, y que los casos de uso de fuerza son, en el fondo, de reglas, de cuentas claras y de justicia para las colonias y comunidades que siempre pagan los platos rotos. Para las familias hispanas en Arizona que ya ven a Abogado Mas Chingon como un “héroe de la comunidad”, su análisis en cámara manda un mensaje fuerte: lo que le hicieron a Siebeck es exactamente el tipo de caso que su equipo desarma pieza por pieza y lleva a juicio si es necesario.
Brecha de responsabilidad: sin cargos, pero sí lo corren
La policía de Peoria investigó el tiroteo y mandó el expediente a la Fiscalía del Condado de Maricopa, que dijo que no tenía probabilidad razonable de lograr una condena penal, así que no presentó cargos. Mientras tanto, por su lado, el Departamento de Policía de Glendale corrió al oficial Juan González, diciendo que sus acciones causaron directamente la muerte de una víctima inocente y que dejarlo en la calle como oficial era un riesgo para la comunidad.
Ese doble mensaje —sin caso penal, pero con carta de despido donde le echan la culpa al oficial— es justo el tipo de “brecha de responsabilidad” donde se mete Abogado Más Chingón. La ley penal se frena en “no vemos cómo ganar el juicio”, pero la ley civil, como la trabaja Ramírez, existe para ir por la neta, por la lana y por cambios reales cuando las reglas se rompen y las familias terminan enterrando a un inocente por errores y decisiones que no se pueden dejar pasar.













