Esta semana, Anthony Ramírez, del Abogado Más Chingón, estuvo en el Capitolio de Arizona junto al candidato a Gobernador por el Partido Independiente de Arizona, Hugh Lytle, para hablar de la ley SB 1609, que pretende restringir el uso de la palabra Independiente en el nombre de un partido político.
El SB 1609 tiene como objetivo la palabra Independiente. No por la confusión documentada de los votantes. Ni por fallos administrativos demostrados. Sino porque esa palabra representa el mayor bloque de votantes de Arizona.
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Durante años, los estatutos electorales de Arizona no se pronunciaron sobre los cambios de nombre de los partidos. No hubo declaración de emergencia. Ninguna acción legislativa urgente. Ese silencio formaba parte del marco que la Legislatura eligió y aceptó. Sólo después de que la organización política independiente se volviera competitiva, apareció de repente la legislación de emergencia.
El momento es significativo.
Se espera que las leyes electorales sean neutrales, previsibles e imparciales. Cuando las normas se toleran durante años y luego sólo se cambian cuando la competencia adquiere importancia, se plantean serias dudas sobre la imparcialidad y la neutralidad estructural.
Ramírez calificó la legislación de protección de cárteles, término utilizado para describir situaciones en las que los que ya están en el poder utilizan la ley para protegerse de la competencia legal en lugar de competir por los votantes. Cuando los titulares controlan el reglamento y lo revisan sólo cuando los aspirantes ganan terreno, el efecto no es la clarificación. Es aislamiento.
La palabra Independiente tiene peso político. Señala la no alineación con los dos partidos principales y refleja a los votantes que no se identifican con la estructura partidista actual. Si la palabra no tuviera importancia, no habría ningún esfuerzo por restringirla.
Los votantes no afiliados constituyen ahora el mayor bloque de votantes de Arizona, superando en número tanto a demócratas como a republicanos. Cualquier legislación que afecte a la identidad política y a la organización de ese bloque merece un serio escrutinio.
Según Ramírez, el debate en torno a la SB 1609 va más allá de una sola palabra. Implica el acceso a las urnas, la expresión política y si la competición electoral en Arizona seguirá siendo abierta e imparcial.
Se espera que Ramírez regrese a la Legislatura para seguir tratando el tema en próximas audiencias.
El Abogado Más Chingón seguirá vigilando los acontecimientos relacionados con la ley SB 1609 y las implicaciones más amplias para los votantes de Arizona.












